Adopta una milpa

“La historia nos dice que los abuelos nos guiaron, nos dijeron cómo elegir las mazorcas para sacar las semillas de en medio, que las de las orillas debíamos usarlas como alimento, que para aclimatarlas tuvieron que observar el movimiento de la luna y el comportamiento del tiempo; las lluvias, la sequía, el calor, el viento y el frío. A lo largo del tiempo tuvieron semillas de diverso color, textura, tamaño, peso y forma. El conocimiento acumulado por los ancestros lo quieren borrar, desaparecer de la tradición y de la historia de nuestros abuelos.” “Para el caso de los pueblos de Milpa Alta atentar contra el maíz nativo significaría quebrantar la historia, identidad y dignidad de una cultura construida y hermanada con la milpa a lo largo de cientos de años.”

Carta por la defensa de la biodiversidad de los maíces nativos de Milpa Alta Milpa Alta, 2015











Compartiendo el arraigo a la costumbre mesoamericana del tequio -del nahuatl tequitl que significa trabajo o tributo- Adopta una milpa convoca el trabajo comunitario de los habitantes de Malacachtepec Momoxco -delegación Milpa Alta- y comunidades interesadas en la conservación del medio ambiente, el cultivo del maíz nativo y la soberanía alimentaria. Las formas de organización y labor han involucrado a habitantes de Milpa Alta, Xochimilco y comunidades del campo del arte y la ciencia, contribuyendo así a conformar un espacio de intercambio de saberes de mayor alcance para la preservación de este legado biocultural.

Las prácticas de cultivo son guiadas por los saberes locales de campesinos de la región y se basan en el intercambio y la reciprocidad de la participación voluntaria con el fin de fortalecer un espacio común de solidaridad con los pueblos de la región sur de la Cuenca de México que resisten al crecimiento desbordado de la mancha urbana y la desaparición del sistema mesoamericano de terrazas de cultivo que ha proveído de alimento a la Ciudad por cientos de años protegiendo la tierra, el agua y el gran espectro de vida que integra el medio ambiente. Los terrenos que trabajamos llevan por nombre Chapa y Tizacalco los cuales son parte de los suelos fértiles del deslave volcánico del Xaltepetl.

Cultivamos la milpa tradicional de Malacachtepec Momoxco, en la que crecen maíz -nativo -tlaolli-, calabaza, frijol y haba. Las semillas que sembramos provienen del intercambio con familias campesinas de esta región -principalmente de San Pedro Atocpan y Santa Ana Tlacotenco- quienes continúan los procesos de domesticación y diversificación al mantener ciclo con ciclo las semillas de las plantas que se cultivan.

El cultivo del maíz rige el ciclo anual de nuestro trabajo. Inicia con las distintas fases para la preparación del terreno, la siembra de la semilla, el transcurso del crecimiento, los brotes del xopantlacualli -comida del tiempo verde, plantas silvestres como quelites, verdolagas, quintoniles, huauzontles- la cosecha, la cocina y la alimentación con las recetas de cocineras momoxcas.

Adopta una milpa se suma al frente común de investigación, diálogo y resistencia a la entrada del maíz transgénico y construye sus actividades día a día con el objetivo de recuperar las prácticas locales de cultivo desde un espacio de interacción y aprendizaje sobre los procesos naturales, (re)aprender las técnicas de cultivo y alimentación de nuestros antepasados y hacerlas parte de la vida de las sociedades urbanas de hoy y las que están por venir.