Nahuatl

El Náhuatl, Macehualcopa o Mexicano, es la lengua madre de nuestra población, testimonio de ello son los nombres de los cerros, de los parajes de siembra y habitación, al igual que los barrios originales de Atocpan. Si bien es cierto que el Náhuatl ya no se habla de ordinario en la comunidad, habrá que aprender a escuchar pues nuestros viejos aun lo hacen y sobre todo, se dan cuenta del daño que su perdida significa. Es importante por eso preguntarse el porqué de esta perdida y reconocer que la adopción del castellano fue por la necesidad de un pueblo por subsistir, y que fue renuente y a un precio muy alto. Es sorprendente por eso constatar que el proceso de castellanización de Atocpan es un fenómeno relativamente nuevo, principalmente si se consideran más de 5 siglos de aculturación de comunidades indígenas en el país.
El antropólogo Holandés Rudolf A. M. Van Zantwijk en su obra, “Los indígenas de Milpa Alta, herederos de los Aztecas” 1957, registro que en esa década la mayor parte de los 12 pueblos que integran la actual delegación de Milpa Alta hablaban en su totalidad este idioma y, que entre estos, tan solo la tercer parte de los pobladores de Tecomitl hablaban el Español. La adopción del castellano fue un fenómeno primero precipitado por el desinterés y desprecio con que se caracterizaron muchos gobiernos del México independiente por las culturas originarias de nuestro país por un lado, y por otro por las políticas centralistas y de industrialización por parte de los gobiernos posrevolucionarios. Aquí es importante reconocer que el embate cultural contra los pueblos originarios continua de manera sistemática en nuestro país.

Según estudios recientes, en la actualidad existen alrededor de 6000 lenguas vivas en el mundo, de estas el 10% son habladas por el 90% de la población mundial. Y si consideramos que en México existen alrededor de 70 idiomas indígenas en la actualidad, esta estadística es de suma preocupación. Entender que cuando una lengua muere, mueren con ella concepciones únicas de la relación entre el ser humano y el entorno es una ansiedad pertinente aquí y en el resto del planeta. En el idioma Náhuatl por ejemplo, no existe el verbo ser o estar, manera de comprender la vida que caracteriza a la cultura occidental hoy prevalente en muchas partes del mundo y, de la que claro está, somos parte. Por otro lado y tal vez de carácter aún más práctico, es el recapacitar que en el idioma Náhuatl no existe el vocablo “basura,” es decir, nada en la comprensión del universo Náhuatl es percibido como subproducto superfluo, redundante o de estorbo. Y sin embargo, la acelerada aculturación del último medio siglo en Atocpan dio paso a la pérdida del idioma, al deterioro y abandono del campo y a la basura en nuestro pueblo.
Indudablemente Atocpan al igual que los otros once pueblos que integran la actual delegación de Milpa Alta tienen un linaje muy antiguo, testimonio ineludible lo son el antiguo sistema de cultivo de Tlalmoxtli “plataforma de tierra” o terraza (en Castellano) construidas sobre los cerros mediante retenes de piedra o Tetepamitl cuya construcción data según diferentes fuentes a un origen Tolteca o Teotihuacano y, aun posiblemente a un origen Cuicuilca.
La población de Atocpan como tal, fue fundada alrededor de 1409 por familias Aztecas al mando de Hueyitlahuilanque, quien llego de Tenochtitlan, la entonces capital del pueblo Azteca, a someter a la comunidad Chichimeca que habitaba la región de Malactepec Momoxco hoy Milpa Alta por lo menos desde 1240, y fue a la familia Tepehopitzin de origen Chichimeca a quien se le otorgo el cuidado de esta región.

El acervo cultural de Atocpan es sin vacilación muy vasto, su cuidado y mantenimiento atañen directamente a sus habitantes: el entorno natural, el legado arqueológico y sus lugares sagrados, herencia que, hoy más que nunca se ve amenazada por el desborde humano de nuestra capital. Pensar así significa promover el sentimiento de arraigo por nuestra riqueza ambiental y cultura. Ante esta disyuntiva la raíz viva de la lengua original de estas tierras es vital, central, a cualesquier estrategia de protección de nuestro patrimonio. Vale la pena aquí mencionar un proverbio indígena: "Amaca toanimatzin tla amo titlazotazque tonantzin tlalticpactli" “Sin amor por la tierra no existe el alma.”
Para el logro de esta tarea, Calpulli Tecalco AC, ha iniciado con la recopilación de topónimos náhuatl de Atocpan, el objetivo es la creación de una memoria viva, donde por principio la población pueda tener acceso a la traducción al castellano de los mismos. La toponimia Náhuatl a diferencia de la castellana es descriptiva tanto de cualidades geográficas y bióticas así como de aspectos idiosincráticos.

Paralelo a esta actividad hemos iniciado estudios sobre escritura toponímica Náhuatl, su carácter visual la convierte en un vehículo de identidad muy importante, la escritura logo-silábica, como se le conoce técnicamente ha estado en desuso por casi 3 siglos. Reactivar una forma de escritura autóctona es sin embargo un acto de resistencia cultural.
Con este trabajo se están generando mapas que reúnen la toponimia local y su escritura gráfica (jeroglífica) y su significado, y de esta manera una herramienta que incluso nos ayuda a contrastar las características referidas en los nombres nahuatl con el estado actual de los lugares señalados , y a comprender mejor los efectos de crecimiento de población en la demarcación.
Claro está, este trabajo lleva por finalidad fomentar el interés por aprender nuestro idioma abuela, especialmente dentro de la población joven.
La lengua Nahuatl es altamente aglutinante, esto permite la formación de conceptos abstractos inusitados y dada su escritura grafica la convierten en un fértil espacio plástico.
Actualmente Calpulli Tecalco AC trabaja en el desarrollo de un método de aprendizaje (en línea) de la lengua nahuatl, a partir de la toponimia.

Fomento al Idioma Nahuatl
Nahuatlahtolli: Idioma Nahuatl

Nahuatlahtolli, "Idioma nahuatl, o Palabra sonora y armoniosa" = Nahua
Tlancoch, "Diente" = tla
Tollin, "Tule" = toli